Jesús y los marginados: una lección de amor (Lucas 15:1-10)

Los publicanos y pecadores estaban (y están) muy mal mirados por los fariseos de todos los tiempos. Ya que hoy también se encuentran representados por todos esos religiosos que son escrupulosos con el cumplimiento de la ley que fuera establecida por Moisés. Estos practicantes religiosos se escandalizaban de que Jesús se mostrara tan familiarmente con mujeres y hombres, considerados impuros… pecadores.

Estos «puros» escribas y fariseos, (los primeros se consideraban señores de la interpretación de la Ley de Moisés, y los segundos los puritanos cumplidores de esa misma ley), se habían coaligados, y habían fabricado una religión a su gusto y piaccere. Una religión que apartaba, excluía a todos y todas que no cumplían con las reglas que pregonaban y practicaban. Quienes eran considerados diferentes, o pecadoras y pecadores les definían aplicando el mote “gente de la tierra”, una forma peyorativa de identificar a aquellas personas, judías o no, que poseían poco o ningún conocimiento de la Torá. Así con el tiempo, fueron generando una barrera muy difícil de atravesar entre ambas clases de personas, al punto que la puritana clase de los fariseos, no visitaban las casas de esas gentes, tampoco permitían el casamiento de sus hijas con esa gente. No era de extrañar que el acercamiento de pecadores y publicanos a Jesús para oírle, les generara murmullos de crítica y rechazo. Para ellos la influencia moral pasaba del pecador al “puro” contaminándole, y además, creían que el Dios que adoraban, esperaba pacientemente que los pecadores se arrepintieran. Jesús tiene la intención de trastocar esos valores morales religiosos que plantean estos eruditos. Les hace ver que la influencia moral, contrariamente a lo que ellos creen, pasa del propio Jesús hacia los pecadores y no a la inversa.

El trabajo de pastor era fundamentalmente de cuidado. Las ovejas y cabras, constituían en la economía de la Palestina bíblica, tesoros con patas. Estos pueblos nómades y semi nómades, no acumulaban tesoros materiales, como las riquezas, porque no tenían muchos lugares seguros donde guardarlos. La hacienda constituía los bienes que preservaban estas primitivas “PYMES” y sus dueños, la dejaban a cargo de un responsable cuidador, que gozaba de toda su confianza. Estos pastores frecuentemente se juntaban para llevar a pastar sus rebaños, 100 ovejas podría ser una unidad económica promedio para un rebaño. Los fariseos veían mal este oficio, porque quienes lo ejercían, les impedía participar de las actividades religiosas en sus comunidades. Jesús les narra unas enseñanzas, tomando una hipotética historia cotidiana, donde uno los pastores encuentra que una de sus ovejas está faltando, entonces deja al cuidado de un colega las 99 restantes y sale a buscar la perdida. Lo que propone este relato es que El Dios que predica Nuestro Señor, es como ese pastor que sale al campo a buscar a la ovejita perdida, y que una vez hallada, manifiesta su alegría junto a las otras ovejas.

El otro tema que también les hace ver Jesús, es referente al trato que le proporcionaban a la mujer. Ellos no sentían ningún respeto por las mujeres. Éstas estaban despersonalizadas, cosificadas, solo eran consideradas para parir descendencia. Las jóvenes pasaban de la mano de un padre a la del esposo. Jesús ahora les ilustra con una historia de una mujer que tenía 10 monedas de plata y pierde una. Es muy probable que esas 10 monedas contemplen la “Ketubah”, la dote que acompañaba el acuerdo nupcial que el padre firmaba con el esposo antes de entregar a su hija. Por la cantidad de su dote, vemos que esta mujer provenía de una familia poco pudiente, ya que 10 monedas de plata representaba 10 días de sueldo de un obrero. La señora comienza a buscarla, y para ello enciende una lámpara de aceite y barre sobre las rústicas lajas que conformaba el piso de su vivienda, y así oír el ruidito metálico, del raspado de la moneda con la piedra al paso de la escoba.

Otra vez se pone en evidencia la Bondad de Nuestro Padre, ya que la oveja que se pierde puede ser localizada por sus balidos, pero una monedita que se cae, no emite señales, solamente estando muy atentos podemos dar con ella. Nuestro Padre siempre está atento a nuestros momentos de vida, a Él no se le escapa nada. Y lo que es mejor, el recupero de esos tesoros, almas, Jesús nos dice que provocan alegría en el Reino de Dios. Querida comunidad, siempre nos enseñaron que Nuestro Señor Jesús vino para liberar a mujeres y hombres de su antigüa manera de vivir, y no me cabe la menor duda que esto es así. Pero ya es hora de descubrir también que Este Mismo Señor, también liberó a Dios Padre de esos sacerdotes, escribas, fariseos fundamentalistas que lo habían tomado prisionero. El Espíritu de Dios es espíritu de libertad. Allí donde hay liberación de cualquier opresión, se hace presente el Reino Divino, mientras que cualquier espiritualidad opresiva o restrictiva, por más santa que parezca, es opuesta a ese Reinado.

Les deseo Salud, Paz y Bienestar querida iglesia.

Jorge Rodaro


Jorge Rodaro es un pastor de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina. Ha trabajado activamente en la comunidad de Ingeniero Budge, participando en proyectos de asistencia social y fortalecimiento comunitario. Entre sus iniciativas, ha colaborado en la organización de ollas populares, distribución de alimentos y apoyo escolar para niños del barrio. También ha gestionado recursos para mejorar las instalaciones de su iglesia, incluyendo la provisión de agua y la renovación de espacios comunitarios.

Además, Rodaro ha trabajado junto a otros líderes religiosos en actividades de integración y servicio a la comunidad. En 2022, acompañó al obispo Américo Jara Reyes en una visita a la congregación de Ingeniero Budge, donde participaron en celebraciones religiosas y actividades con niños y familias del barrio​.